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domingo


¡MIRE!, ¡MIRE!.... ¡COMPRE ¡ ! COMPRE!
Los  equipamientos culturales o de proximidad son un instrumento necesario para facilitar el acceso de todos los ciudadanos al estado del bienestar, por lo tanto, estos equipamientos han de tener como eje principal a la propia ciudadanía, con sus necesidades, problemas y aspiraciones.
Si un equipamiento,  y los profesionales que en él se integren, quieren conseguir la satisfacción de necesidades de los ciudadanos, en primer lugar, tendrán que conocer cuáles son dichas necesidades, y para ello, no hay mejor manera que dejando que sea la propia ciudadanía, no solo la que participe en las actividades de los centros, sino dejando que se involucre de lleno en la vida de éstos. Ello implicaría llevar a cabo una co-rresponsabilidad compartida  entre las administraciones públicas encargadas de estos equipamientos, los ciudadanos y sus asociaciones.
El problema surge cuando, en primer lugar, es la administración pública la que decide encargarse ella sola de “sus” equipamientos (pues parecen que olvidan la naturaleza pública de los mismos y lo que ello representa), dejando fuera tanto a asociaciones ciudadanas como a individuos y colectivos. En segundo lugar,  la llegada de la globalización- mundialización ha supuesto una mercantilización global, todo se ha transformado en bienes que pueden ser consumidos como un cartón de leche o una manzana. Ello ha supuesto la mercantilización o la entrada en el mercado de estos equipamientos de proximidad, pudiendo ser entendidos ya estos como no públicos, y peor aún, no solo se mercantilizan estos equipamientos, ello supone la mercantilización de la cultura como un bien más de consumo.
Estos equipamientos culturales, que han pretendido la satisfacción de necesidades (sin olvidar la finalidad educativa con la que se hace) se han convertido en “supermercados” de (auto) servicios para ya no los sujetos, sino los clientes. Apenas existe ya distinción entre los equipamientos que ofrecen servicios básicos y los equipamientos de proximidad, de hecho es preocupante el asunto, ya que es curioso como desde los equipamientos de prestación de servicios básicos se tiene como eje principal el número de individuos a los que se dirigen, mientras que esto ha sido abandonado por completo, quedando en un segundo plano, en los equipamientos de proximidad.
La llegada del tallerismo indiscriminado, del todo vale y todo es útil, ha supuesto llevar a cabo una pluralidad de actividades, lo cual no está nada mal, el problema es que esas actividades se centran en un tipo concreto de  sujeto (cliente),  y olvida por lo tanto lo más importante, que esas actividades han de estar dirigidas a las necesidades de los ciudadanos.
“Mire usted –especialmente niño y señora- apúntese a un taller perpetuo y goce su otra casa, el centro cívico”. Maccdonals de lo cultural, entendido como “nosotros se lo masticamos y ustedes solo deben montarlo, fácilmente. En ésta, su casa taller de tardes del todo a cien”.
Todo ello ha supuesto el abandono progresivo de las asociaciones y ciudadanos en los equipamientos de proximidad, pues no se sienten identificados con ellos ni confían en su fuerza y capacidad de satisfacción de necesidades.
¿Qué se podría hacer para llenar de nuevo esos centros y equipamientos culturales?
Porque aunque no lo parezca, ¿siguen siendo públicos?
¿Por qué se ha pasado de las actuaciones, en forma de actividades, dirigidas a los sujeto para facilitar su desarrollo, a préstamo de servicios, en forma de bienes culturales, a una amplia gama de clientes?


sábado

El documental como estrategia educativa


El documental como estrategia educativa

<< La caméra stylo>>, de Alexandre Astruc (1948).

Lo que pretende Alexandre Astruc, es que con el paso de los años, todos los creadores cinematográficos acaben escribiendo con su cámara de la misma forma que lo harían los escritores con su pluma. Es decir, que el cine termine convirtiéndose en un lenguaje, en el cual el artista pueda expresar sus sentimientos, sus pensamientos, sus inquietudes, sus intereses, etc. Consideraba que el cine estaba destinado a convertirse en un medio de expresión como el resto de las otras artes, especialmente la novela y la pintura.

 

El uso de la entrevista en << L e chagrín et la pitié>>, de Marc Ferro (1973)

La entrevista es considerada una técnica básica del cine documental. Lo primero que proponen las entrevistas es enfrentarse a un personaje del presente con su propio pasado. El segundo objetivo, es comparar la idea que el entrevistado tiene del pasado con la realidad de este mismo pasado.

Esta técnica provoca que el espectador se coloque a favor o en contra de sus propósitos. Y al igual que en las películas tradicionales las imágenes tienen un poder mayor que el del texto, aquí el efecto que se produce es el contrario, y el hecho de que no haya música pasa totalmente desapercibido.

Aleksandr Medvedkin <<El tren cinematográfico>>

En la experiencia del cine-tren que nos comenta el autor, nos expone la finalidad principal, que no se trata de hacer partícipe al público, sino que fuese el mismo público el que debatiese con el cine y en el cine sobre sus problemas, sus experiencias, sus ideas, etc.

Con esta forma de cine, lo que pretendía el autor era, que a través de él se tratarán temas revolucionarios de trabajo, ya que lo consideraba una forma muy eficaz de educación para el pueblo. Utilizando para ello el cine documental y la crónica, como forma de intervención activa y critica.


 <<Raíces del documental: Jean Vigo, Luis Buñuel y Maya Deren>> de Merce Ibarz (1996)

Estas obras son posibilidades cinematográficas muy significativas, ya que se trata de obras que abarcan el documental, la vanguardia y el experimentalismo. Tratan de convertir en cine la gestualidad humana de la ciudad y del poder, como convertir en cine una ignominia histórica, como convertir en cine un yo de mujer. Y la forma de utilizar la cámara a la hora de filmar en las situaciones de la historia del momento.

Cada uno de los tres films trabaja sus temas en la periferia de la historia, y constaban de una fuerte dosis de conciencia de la época.


Jean Vigo “A propos de Niza”


Luis Buñuel “Tierra sin pan”


Maya Deren “ Meshes of the afternoon”




 Agnés Varda (2000) <<Los espigadores y la espigadora>>


 Se trata de un documental realizado por Agnes Varda, la cual siempre ha ido alternando la ficción y el documental. En el documental podemos observar cómo la gente busca en la basura, recoge objetos rechazados por otras personas, por necesidad, por gusto  o por obligación.



José Luis Sánchez Noriega (2002) << Man of Aran>>

José Luis nos explica en este artículo el origen y la importancia de una obra capital del documentalismo. Este artículo fue escrito con rigor, lucha por la supervivencia, del dominio del hombre sobre la tierra y el mar, del trabajo en su estado más brutal, como se juega la vida en un doble sentido como es la integridad física y la comida.


Llorenc Soler (2004) << Con el optimismo de la voluntad>>

En este texto, se reivindica el olvidado cine alternativo como elemento de resistencia y de reconstrucción de la razón en un país entonces en ruinas.

Antonio Weinrichter (2005) << El documental falso>>

Este tipo de documental se utiliza en algunas ocasiones con finalidades fraudulentas, aunque a veces es empleado con intención de parodia crítica. Este autor nos habla de la manipulación de las imágenes por parte del poder.

Vicente Sánchez- Biosca (2006) << Riesgos y abusos de la memoria>>

El autor reflexiona sobre el documental histórico: las películas, documentales o de ficción, que nos hablan del pasado, no son sólo un espejo que refleja y lo que ya ha sucedido, tino también un documento sobre los problemas y tensiones del presente en el que han sido rodadas, lo llama “riesgos y abusos de la memoria”




martes

¿ES POSIBLE UNA NUEVA CIUDAD?


En relación a este texto, especialmente con la importancia que la autora deposita en las funciones que cumplen las ciudades (ella se centra particularmente en las aceras) y la necesidad de que estas se reconstruyan con la finalidad de evitar la segregación y la anomía en las ciudades, me parece interesante exponer una iniciativa que, aunque a nivel más global (centrándose en la ciudad), pone en práctica aspectos que se exponen en el texto.

Ciudad Educadora, una manera de aprender a vivir juntos...

“El concepto de Ciudad Educadora acoge e interrelaciona procesos educativos formales, no formales e informales. La ciudad educativa es un entramado de instituciones y lugares educativos. Los nudos más estables y obvios de esta trama están constituidos por las instituciones formales de educación (escuelas, universidades, etc.). Pero coexisten con ellas, por un lado, todo el conjunto de intervenciones educativas no formales (organizadas a partir de objetivos explícitos de formación o enseñanza pero fuera del sistema de la enseñanza reglada: educación en el tiempo libre, auto-escuelas, etc.), y, por otro lado, el difuso y penetrante conjunto de vivencias educativos informales (espectáculos, publicidad, relaciones de amistad, etc., etc.). Quizás el medio urbano sea precisamente el mejor ejemplo de las constantes interacciones entre estos modos de educación.” *

*TRILLA BERNET Jaume: Introducción al Documento “La Ciudad Educadora”. Ayuntamiento de Barcelona. I Congreso
Internacional de Ciudades Educadoras. 1990. Pág.13


Establecer la convivencia pacífica en este espacio que todavía llamamos “Ciudad”, es uno de los grandes desafíos que nos plantea el nuevo milenio. Dentro de cada una de las megalópolis o grandes y medias urbes contemporáneas nos resulta difícil tener idea de dónde éstas comienzan y dónde terminan, o en qué lugar preciso nos hallamos. En general, la población posee una vaga experiencia de la ciudad como conjunto, ni siquiera de partes de ella, el simulacro de la totalidad solo puede obtenerse de los helicópteros que dirigen el tránsito.

Pareciera ser que la ruta que transitamos cotidianamente determina nuestro conocimiento de la ciudad, o peor aún, la rutina de nuestros movimientos hace que dejemos de conocer hasta por dónde transitamos día a día. Cada grupo de personas recorre apenas sólo pequeños sectores de estos inmensos conglomerados, para desarrollar sus tareas habituales. Es por esto que se pierde la experiencia de lo urbano, debilitándose los lazos de solidaridad y la idea de pertenencia.

También observamos que de los barrios hoy, ya no se sale al centro, ya que no existe un único centro, aquel lugar geográfico delimitado conformado por monumentos, o por cruces de calles y ciertas avenidas, teatros, cines, restaurantes, confiterías, peatonales, etc. Ya casi no nos movemos de una punta a la otra de la ciudad. Los barrios ricos por su parte, han establecidos sus propios centros, quizás más limpios, más ordenados, o mejor vigilados, cambiando el concepto de espacio público e impidiendo un intercambio más democrático. Podríamos decir entonces que la gente actualmente pertenece más a los barrios urbanos o a los barrios “audiovisuales”, ya que perciben la ciudad en forma mediatizada.

Todo ello lleva a una mutabilidad de los valores formales y significativos del entorno construido, o sea del marco de vida del ciudadano corriente. Por lo cual se produce la perdida de significados de las formas urbanas y por lo tanto una incapacidad para sentir la ciudad como un bien colectivo al cual se está vinculado por obligación a la par que derechos individuales. De este modo la representación, como concepto fundamental de la democracia moderna, ya no está referido a una nación o clase, sino que se descentra y se construye en referencia a un territorio y espacio que se extiende.

En este marco surge el proyecto educativo de la red de Ciudades Educadoras, el cual ha sido concebido como instrumento generador de un proceso de participación ciudadana que posibilite la creación de consenso sobre prioridades educativas y la asunción de responsabilidades colectivas en materia de educación, ya que entiende  la participación como base de la convivencia democrática.

Pensamos que para lograr el desarrollo y crecimiento individual y colectivo, la educación debe ser un instrumento básico. La formación es posible desde muchos ámbitos de la vida cotidiana, puesto que las personas aprenden y se educan en el transcurso de toda su vida, por ello la ciudad puede pasar de ser un simple escenario de la acción educativa para convertirse en agente educador. Debemos dejar entonces de considerar las diferentes formas de educación y aprendizaje como independientes las unas de las otras, y articular la complementariedad de los ámbitos y momentos de la educación.

Aprender la ciudad o sea tomar a ésta como objeto de aprendizaje, consiste en organizar y dar profundidad al conocimiento informal que de ella se adquiere espontáneamente y ayudar a descubrir las relaciones y la estructura o estructuras que a menudo no aparecen directamente perceptibles. Se trata de aprender a leer la ciudad, aprender que es un sistema dinámico en continua evolución, para ello es necesario sobrepasar la parcela de la ciudad que constituye el hábitat concreto de cada cual. También significa aprender a leerla críticamente, a utilizarla y a participar en su construcción. Porque al decir nuestra ciudad nuestro barrio estamos invocando la identidad la propiedad del lugar la pertenencia. Es saberlos propios es asumir la gestión de resolver o encaminar las demandas, las propias del barrio y las de sus articulaciones con el resto de la ciudad. Para sumar mejores condiciones al ambiente urbano, es pertinente la plena participación de sus habitantes. Todo ciudadano es un interlocutor válido en la toma de decisiones sobre la ciudad, dado que nadie mejor que él puede detenerse a resaltar sus virtudes y sus carencias. No obstante cada ciudadano debe ser también y sobre todo participante activo en el hecho de detenerse a repensar la ciudad, apropiándose de lo que le pertenece, de lo que es suyo, sin discusiones y en especial con el objetivo de sumar voluntades en la defensa de su hábitat.

En la actualidad, las redes de ciudades han experimentado un enorme auge de consolidación, como una estrategia casi obligatoria para la mayoría de las ciudades grandes y medianas. La participación en redes se ha convertido en una herramienta vital para la inserción de las ciudades en el entorno internacional.

También me parece interesante profundizar en el concepto de ciudad educadora que el profesor Trilla Bernet, el cual viene estudiando con profundidad la capacidad educadora de la ciudad, expone. En primer lugar, subraya que esta noción no puede abarcarse en una definición univoca, ya que se trata de una idea genérica abierta, productiva e integradora que incorpora contenidos descriptivos y simultáneamente otros desiderativos, proyectivos y aun utópicos con diversas significaciones. Destaca, como más relevantes, algunas significaciones que nos abren vías de penetración en este concepto, muy sugerentes y validas como base de programas de acción concretos; identifica tres dimensiones claras en el análisis de esa relación medio urbano y educación:
·         La ciudad como contexto, como entorno contenedor de educación (aprender en la ciudad).
·         La ciudad como agente, fuente educativa, emisor de estímulos y mensajes (aprender de la ciudad).
·         La ciudad como contenido educativo, objeto de conocimiento (aprender la ciudad)
Realmente son distinciones que tienen un valor metodológico, y que se manifiestan de modo simultáneo y complementario.
La ciudad como contenedor de estructuras y acontecimientos culturales, engloba espacios, actividades varias con potencial educativo, desde instituciones docentes a centros cívicos, programas diversos, museos, teatros, música, espacios de ocio y deporte, acciones de educación familiar, etc., que configuran todo un conjunto más o menos armónico o contradictorio, siempre plural y cargado de estímulos; los escenarios escolares, los de educación no formal y los de una educación difusa se entremezclan e integran de algún modo ; esa densidad de elementos culturales exige sin duda cierto grado de concentración, de complementariedad y sobre todo de políticas compensatoria, que no pueden olvidarse, orientadas a los sectores más desfavorecidos.
La ciudad, en su dimensión generadora d formación y socialización, nos brinda oportunidades múltiples de convivencia, elementos de progreso, de encuentro, mensajes diferentes y expresión de valores plurales; y también genera de hecho, agresividad, marginación y exclusión.
Refiriéndonos a la tercera consideración nos detendríamos en la necesidad de un conocimiento de ella mejor y menos fragmentado; conocerla a través de un sentimiento de pertenecía y de que la ciudad nos pertenece, fomentado así una actitud participativa de responsabilidad y solidaria.
Relacionado con todo lo anterior también interesante mencionar la existencia de La Asociación Internacional de Ciudades Educadoras.

Un buen número de ciudades Europas y americanas, urgidas por el reto de hacer  de la ciudad, en sus diversas facetas y dimensión, una aliada de la mejor educación ciudadana, promueven en 1990 el movimiento de Ciudades Educadoras que celebra ese mismo año el primer congreso en Barcelona, en el que aprueban su Carta fundacional.
La noción de ciudad educadora, desarrollada en la Carta, pretende hacer a las ciudades adheridas más conscientes de que, en cuanto tales, poseen virtualidades, recursos y medios propios del entorno urbano que pueden ser estímulos para el aprendizaje y la formación, fuentes de educación no formal que enriquecen y complementan el proceso educativo desde distintas perspectivas, aportando conocimiento y ofreciendo valores. Transmite la idea de imprimir una intencionalidad educadora a las distintas políticas locales.
Se suman a este movimiento inicial otras ciudades del mundo, y en 1994 nace ya como tal la “Asociación Internacional d Ciudades Educadoras (AICE)”, a raíz del segundo Congreso  en Bolonia, con el fin de coordinar actuaciones, contrastar ofertas, favorecer intercambios y promover iniciativas comunes.
Es en 1995 cuando, en el seno de la AICE se forman en distintos países, entre ellos España, redes nacionales de ciudades educadoras que mantienen encuentros anuales en los que se presentan y debaten los proyectos y actuaciones que llevan a cabo.
Es sin duda esta Asociación una plataforma de estímulo que alimenta significados y valores compartidos y da cuerpo a esa noción aparentemente imprecisa de “ciudad educadora”.
Este es el enlace oficial a la página web de ciudades educadoras: http://w10.bcn.es/APPS/eduportal/pubPortadaAc.do

Los dos enlaces siguientes están relacionados con un proyecto que tiene por nombre “el proyecto sonidero” y que se lleva a cabo en México con la finalidad de hacer un poco más de todos las calles de la ciudad, no vamos a profundizar más ya el primer enlace es un acceso al proyecto directamente, en el cual aparece que es el proyecto, que se hace en él y quienes lo hacen. Y el segundo enlace podéis encontrar información acerca de un libro que han publicado desde este proyecto, además de observar videos y fotografías de las actividades llevadas a cabo desde el proyecto:

El siguiente enlace nos traslada a la página oficial del Ayuntamiento de Talavera de la Reina, y concretamente a su apartado denominado urbanismo, desde el cual se puede acceder a todo aquello que se encuentra relacionado con el urbanismo, eso sí entendido este como la manera en que se deben realizar las construcciones en Talavera:


Pequeño comercio y vitalidad urbana en Zaragoza. La ciudad contra la anti-ciudad

Mario de Gaviria Fobian
David Baringo
Olsen & Baringo Consulting, SL
baringo@net-way.net
Revista Catalana de Sociología, 14 (2001), p. 185-190

1. La ciudad

La Zaragoza de finales del siglo XX es una ciudad densa, animada, con marcha. Su población empadronada sobrepasa los 600.000 habitantes. Los días laborables tiene unos 200.000 cityusers adicionales. Es el principal núcleo de población en 300 kilómetros a la redonda.
2. Su movilidad

En Zaragoza hay 292 vehículos por cada 1.000 habitantes (un 75 % de los hogares dispone de coche o de moto), una cifra considerable en comparación con otras ciudades del Estado. Sin embargo, según la última encuesta de movilidad, el 70 % de los desplazamientos dentro de la ciudad se hacen andando o en autobús. Buena parte de este éxito (ecológico, de justicia social) se debe a su rápido, eficiente y económico sistema de transporte público basado en sus 280 autobuses. La movilidad es un derecho, incluso para los más débiles. El billete de autobús barato y las abundantes líneas ayudan a hacer la ciudad un poco más justa.

3. El problema: pequeño comercio versus gran superficie comercial

La presente comunicación nace del trabajo desarrollado durante los últimos años por los autores (Mario Gaviria Fobian y David Baringo) en diversos proyectos de investigación-acción y acción-investigación relacionados con el pequeño comercio y la vitalidad urbana de la ciudad de Zaragoza. Siempre bajo el patrocinio moral y económico de la Federación de Empresarios de Comercio de Zaragoza y la Fundación Ecología y Desarrollo.

El trabajo comienza con la demanda de la asociación que agrupa a la mayoría de los pequeños comerciantes zaragozanos de proponer una estrategia de futuro para hacer frente a la implantación de grandes superficies comerciales. En poco más de diez años se han instalado seis nuevas grandes superficies comerciales en los alrededores del núcleo urbano. Buena parte del sector comercial tradicional ha notado desde entonces un considerable descenso de su nivel medio de ventas, que ha acelerado el proceso de reconversión que vivía el sector desde hacía años.

4. La solución propuesta: el paso progresivo de calle de comercio tradicional hacia el centro comercial abierto.

En este tiempo se ha trabajo en la progresiva introducción del concepto y de los parámetros del centro comercial abierto. Se parte de la idea que el comerciante deberá procurar que su comercio sea bueno, bonito y barato no sólo puertas adentro. Aunque el precio, la calidad y la atención al cliente continúan siendo clave, ya no es suficiente. La escena urbana deberá ser planificada y gestionada bajo el asesoramiento de las asociaciones de comerciantes de calle que deberán preocuparse de que sea un espacio agradable, cómodo, bonito y seguro. Revalorizar la calle como un atractivo comercial más, siempre en continuo contacto con el Ayuntamiento, las juntas de distrito y la asociación de vecinos de la zona comercial.

El comerciante, el tendero de la esquina, tiene una esencial función social que debe ser protegida y alentada: hacen la calle más segura con su vigilancia constante sobre lo que pasa, hacen la calle más humana con su trato cara a cara con los clientes, hacen la calle más solidaria al fiarte cuando no te llega el dinero de la compra, hacen la calle más bonita y ecológica porque nos permiten hacer la compra sin tener que tomar el automóvil privado. En definitiva, una ciudad con mucho y diverso pequeño comercio hace de ella un lugar acogedor, seguro, divertido, que invita al paseo. Hace la ciudad más habitable.

En la ciudad sin calles, sin aceras, donde predomina el vehículo privado, sin bajos comerciales en los edificios y por lo tanto sin pequeño comercio tradicional, la ciudad muere. Es la anti-ciudad, la negación de lo urbano. La calle comercial se transforma en las grandes superficies comerciales: simulacros de calles comerciales con tejado, climatizadas, con hilo musical, etcétera. Un paso más hacia la McDonalización de la sociedad.


En conclusión, se trata de una reivindicación que los comerciantes de Zaragoza están haciendo, apoyándose en la propuesta de Jane Jacobs, y para la cual se están iniciando propuestas, esto es algo que cada vez ocurre más en nuestras ciudades. Ya que cada vez la población es más individualistas y buscan lugares en los que no precisen mucho contacto cercano con los demás, por lo que acuden a los grandes centros comerciales donde hay una elevada cantidad de dependientes/as y de clientes, y donde se presenta la posibilidad de no tener que establecer ningún tipo de vínculo. En consecuencia, la vida de las calles y de la mayoría de sus pequeños comercios están desapareciendo.

sábado

EL ESPACIO PÚBLICO

Según el autor, espacio público, podría ser definido como aquel espacio de y para las relaciones en público, es decir, para aquellas que se producen entre individuos que coinciden físicamente y de paso en lugares de tránsito y que han de llevar a cabo una serie de acomodos y ajustes mutuos para adaptarse a la asociación efímera que establecen.  En conclusión el espacio público se ocupa de aquello que es común a todos.
En su libro, Manuel Delgado considera espacio público a las aceras, los parques, las calles, edificios públicos etc. Tienen que ser aquellos espacios que sean distinguidos de los espacios privados, lugares de libre acceso y resulten una forma de vínculo social y de relación con el poder. Los espacios públicos deberán crear en la población un efecto de conciencia y un sentido de pertenencia hacia la ciudad.
Por otro lado, gran parte de estos espacios, que de una forma u otra hemos considerado “lugares”, son aquellos que contribuyen a definir nuestra identidad del lugar, es decir, no solo sentirnos identificados con nuestro hogar, sino también sentirnos vinculados con la calle donde jugábamos de pequeños, el patio de nuestra escuela, el parque donde nos llevaban a jugar, etc. Según el autor, en este caso no es con el nombre de ciudadano el que se emplea cuando nos referimos a aquella figura la cual posee una libertad, unos derechos comunes y unos deberes, sino que el nombre que recibe se materializa en el de usuario.
Las ciudades están formadas por una gran multitud de grupos con diversas motivaciones y necesidades particulares, y todos ellos tienen que convivir y compartir cada uno de los espacios públicos, siempre respetando y no rebasando los límites establecidos. Esta diversidad de la que hablo hace del espacio un lugar dinámico, heterogéneo, vivo, pero a menudo, como bien haré referencia posteriormente, un lugar de conflicto de intereses y actividades, ya que no todas las personas interpretan de igual forma los espacios urbanos.
Gracias a estas relaciones que se producen constantemente entre las personas y el entorno, transformamos y dotamos de significado el entorno, mientras que éste es el encargado  de contribuir de manera decisiva a definir quienes somos, a crear un sentido de pertenecía, es decir, ubicarnos de forma personal y social con el entorno y además a establecer distintas relaciones con nuestro mundo perceptivo y simbólico.
Como he mencionado anteriormente, en su libro, el autor, hace alusión al discurso sobre el espacio público, en el que se habla de la educación en y para el espacio público de una forma errónea. Según el autor el espacio social es un espacio de conflicto, mientras que el discurso lo presenta como un lugar armonioso, borrando aquellos factores que lo perjudican. Por lo tanto, podemos decir que el lenguaje que conforma el discurso, se trata de un lenguaje perverso.
Al hablar de espacio público como lugar, se refiere a aquel espacio físico, donde se deberían confirmar aquellos sistemas democráticos, además del lugar donde se lleve a cabo la libertad de expresión y reunión. Será aquel lugar en el que se abandonen los contenidos abstractos y se materialicen, es decir, que se hagan visibles y puedan ser tocados y visualizados, así como transitados.  Son ámbitos accesibles para todo el mundo, y en él se llevan a cabo actos de comunicación e intercambio con una libertad formal y siempre bajo unos derechos comunes. Haciendo referencia a Manuel Delgado, en el sentido que considera el espacio público como un espacio de conflicto, decir, que no siempre es así, es cierto que existe delincuencia, vandalismo, contaminación…  pero bajo mi punto de vista, no es necesario ese lenguaje generalizador.
Todo ciudadano tiene la capacidad para interactuar más allá de cualquier  identificación social o cualquier tipo de reconocimiento. Ahora bien, ¿A qué lugar nos estamos refiriendo? Este lugar, no es otro que el de ciudadanía, y el ámbito principal  es el de espacio público. Este espacio público al que hago referencia   es aquel espacio en el cual, las relaciones con los demás ciudadanos no presentan limites, es un espacio en el que no existen desigualdades y todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y pueden explotar su espacio público de tal forma que no aparezca ninguna barrera. El problema es que no podemos hablar de un espacio público como el que se define anteriormente de una forma real, para ello es necesario que desaparezcan las fronteras de la desigualdad y que los espacios públicos no estén formados por individuos privados.
Para terminar os dejo un enlace que hace referencia a esta reflexión sobre el ensayo de Manuel Delgado, se trata de una experiencia real que demuestra como el discurso sobre el espacio público es erróneo, y cómo son espacios en los que abunda la desigualdad social.


jueves

ANTROPOLOGÍA URBANA


La autora lleva a cabo un análisis de la naturaleza y los últimos desarrollos de la antropología urbana. Para ello, considera la ciudad como un laboratorio de lo que ocurre a nivel global, y presenta diferentes definiciones de ciudad según  distintos autores.
En primer lugar Ianni (1999), define la ciudad como una síntesis privilegiada de la geografía, historia, de las relaciones sociales de individuos y colectivos y del juego de las relaciones políticas y económicas de la trama de las producciones culturales. Considera que la ciudad tiene diversas funciones, algunas de ellas están más desarrolladas que otras, y con el tiempo pueden ir apareciendo nuevas funciones y desapareciendo otras. El autor asegura que no existe ciudad que tenga una sola función, y en el caso de que exista, este tipo de ciudades terminan desapareciendo.
Marc Auge habla de la respiración de la ciudad a causa de un doble movimiento. Por un lado la ciudad proyecta imágenes, arte, cultura… y por otro lado atrae otros bienes, otras informaciones y otras imágenes. El autor nos presenta un tipo de ciudad, que desde mi punto de vista, se trata tan solo de una imagen, es decir, una imagen informativa, que trata de captar la atención del exterior, para atraer hacia el interior otros beneficios. Por otro lado concibe las ciudades como contenedores de lugares y no lugares. Con no lugares se refiere a lugares de paso, aquellos espacios iguales en distintos sitios, lugares no específicos que no tienen una marca tradicional de la ciudad y son muy neutros físicamente.
Hannerz concibe la ciudad como un espejo de lo que es la complejidad cultural del mundo, es aquel lugar que sirve de ejemplo para saber concebir el mundo actual. Habla de las ciudades como centros de información y comunicación, y su función principal  es  la de ser abiertas para estar al alcance de todo el mundo, y que sea posible en todo momento cualquier interacción entre el centro y la periferia de la ciudad.
Para Hoslton y Appadurai, las ciudades son lugares privilegiados para estudiar la pertenencia y ciudadanía y ejes centrales de la red global. Todo ello se debe a la globalización en general, que hace que en diversas ciudades desarrolladas se esté dejando de lado las memorias culturales, lo que provoca segregaciones dentro de la misma ciudad.

El problema del concepto de ciudad es que existe una gran multitud de definiciones, y todas muy distintas. Pero en general todas ellas consideran la ciudad como un ejemplo donde sucede todo aquello que también ocurre en la sociedad.
 Weber habla de ciudad como lugar de mercado, intercambio y encuentro; Mumford considera la ciudad como un lugar de poder político, cultural y religioso; Park Wirth, define ciudad como lugar denso y heterogéneo, sin tener en cuenta los procesos históricos y sociales. Este concepto seria la base en la que pensamos la ciudad, pero hoy en día ya no sirve, aunque lo sigamos utilizando cuando pensamos en Estados.
Eduard Soja, define ciudad de una forma más parecida al primero de los enfoques anteriores, a través de tres perspectivas referentes a la urbanización del mundo. Por tanto, en primer lugar considera la ciudad como un proceso en continuo cambio y movimiento, en el cual se considera la ciudad como un conjunto de prácticas espaciales, que se materializan para la producción de la vida urbana. En segundo lugar, habla de ciudad como lugar que genera movimientos sociales y diferentes redes sociales, la ciudad es pensada como algo imaginario y representativo. La tercera y última perspectiva hace referencia al proceso dinámico de construcción social del espacio como una fuente de explicación en sí misma, teniendo en cuenta el profundo cambio en el imaginario urbano, es decir, la forma en la que pensamos la ciudad y la vida en ella.
Teniendo en cuenta lo que Soja nos presenta anteriormente, las ciudades contemporáneas están sufriendo múltiples cambios. Cuando habla de cambios se refiere a que las ciudades actuales tienen cada vez menos en cuenta su historia e identidad, es decir, las ciudades contemporáneas se despegan cada vez más de su especificidad espacial. Además de estos cambios, la ciudad actual, carece de límites y fronteras, ya que al crecer tan rápido van abarcando a otras localidades. Esto acarrea un problema, y es que debido a este crecimiento incontrolable cada vez se van haciendo más difíciles las interacciones dentro de la urbe, y la imagen física queda completamente disuelta.
Con relación a lo anterior, las ciudades estos últimos años han progresado bastante, en cuanto a crecimiento, empleo, cultura etc. Pero el mayor problema, en mi opinión está en el acceso limitado que tienen los habitantes a los espacios públicos. Ya que al crecer tan descontroladamente, la mayoría de los habitantes quedan aislados del centro de la ciudad, esto no quiere decir que los espacios públicos estén lejos de sus hogares, además quedan apartados de cosas más importantes, como es la información, la comunicación, el sentido de pertenencia, etc. Esta situación, en ocasiones, acompañada de distintas situaciones de riesgo, puede desembocar en situación de exclusión social.
En la lectura se tratan de analizar las diferentes facetas de la actual ciudad poliédrica, concibiendo esta como una síntesis privilegiada de los amplios y diferentes procesos que atraviesan todo el cuerpo social. El autor señala tres aspectos que considera esenciales para la comprensión de las ciudades contemporáneas: la desigualdad, la segregación y el conflicto social en segundo lugar la hibridación y mestizaje, y por último la ciudad poliédrica.
Según Saskia Sassen las ciudades actuales se han convertido en ciudades de servicio o de consumo. La mayoría de las personas van a la ciudad a consumir, convirtiéndose en centros tecnológicos, de información y de comunicación. Esto provoca una ciudad dual; por un lado elitista formada por profesionales de alta cualificación; y por otro lado basada en una economía informal y una baja cualificación. Originando así ciudades de exclusión, donde existen subclases dependientes. (Véase documental complementario).

Manuel Castells hace referencia a la ciudad informacional, como un tipo de ciudad dual, formada por clases cualificadas de información y un sector económico informal o no cualificado. Este dualismo estructural lo que provoca es una fragmentación, debida a los limites de los espacios públicos, que darán lugar a conflictos sociales. Por lo tanto, Castells habla de una diferencia clara de clases sociales, existen unas élites profesionales que dominan a las minorías y tienen un alto nivel cultural, educativo, social…etc.
A raíz de esta diferencia de clases, las minorías o grupos de la periferia no van a actuar como agentes pasivos, sino que van a inventar formas de organización para solucionar sus problemas, es decir, van a establecer nuevas formas de vínculos sociales que les permitan enfrentarse tanto a lo conocido como a lo desconocido, siempre respondiendo en función de sus necesidades y con las herramientas que dispongan a su alcance.
Dentro de las ciudades hay distintas comunidades de interés, y la gente se articula entre ellas, (comunidades de ocio, comunidades de cultura, comunidades de arte…) pero estas comunidades se encuentran separadas y no se relacionan entre ellas. La periferia, se considera como uno de esos “grupos”, los cuales no participan como tal en el mundo, aunque en realidad no son agentes pasivos, sino como he dicho antes, todas las periferias buscan formas de adaptarse a lo existente. Por lo tanto todos los grupos participan de alguna manera, ya sea por sobrevivir o no.
Pero, ¿Qué pasa en aquellas ciudades donde los vecinos tienen y conviven con distintas tradiciones? Según García Canclini, con la llegada de gente procedente de otros lugares, se crean subgrupos debido a que lo urbano no se puede entender de tal forma. Las formas de supervivencia se multiplican y los sujetos de la educación no son sujetos pasivos, sino que van inventando nuevas formas de participación, de ocio, de clientelismo, etc.
Resultaría imposible pensar una vida colectiva desde la segregación de grupos, es decir, sino encontramos lo común de la ciudad. Por lo tanto, es importante encontrar puntos de anclaje o identificación, tales como la vecindad.
Para ello es importante estudiar lo que hace la ciudad, no lo que es y preguntarse cuestiones como ¿Qué hace la gente? ¿Dónde está? Sería conveniente estudiar la retorica y los discursos oficiales, aquellos discursos sobre la ciudad, que venden una imagen determinada de ésta.
En el tercer apartado, la autora analiza cinco imágenes o metáforas de la actual ciudad poliédrica, cada una de las cuales enfatiza un aspecto diferente.
En primer lugar la ciudad étnica, que se constituye como un mosaico de grupos étnicos. Para captar la heterogeneidad interna de la ciudad, Seta Low ha creído conveniente que los grupos étnicos son una imagen relevante de la ciudad, y sería conveniente preguntarse en todo momento cómo vive tal grupo, si participa o no, si existen relaciones de racismo o de poder, etc.
La ciudad dividida, hace referencia a un modelo segregado de ciudad. Se refiere a aquellos grupos que no se relacionan y en ocasiones se generan situaciones de violencia.
La ciudad gen erizada, es aquel espacio considerado y estudiado como masculino, donde las mujeres no han alcanzado la ciudadanía. Existen lugares marcados donde las mujeres se hacen invisibles.
La ciudad contestada, hace referencia a todos aquellos rituales que se producen en el espacio público, es decir, de cómo la gente se apropia de lo urbano y lo reinventa, y le da otro uso diferente. En conclusión estudiar las formas de control del espacio público.
También se habla en el texto de otras tres nuevas imágenes que expresan el impacto del factor económico en la vida urbana: la ciudad desindustrializada, la ciudad global y la ciudad informacional.